ARTE ESPAÑOL, MUSEO DEL PRADO

SALA VIII Y SALA IX .”LA BELLEZA ENCERRADA”

Still Life with Salmon,Lemon and three Vessels...

Still Life with Salmon,Lemon and three Vessels,oil on canvas,1772 Museo del Prado (Photo credit: Wikipedia)

Still Life with Salmon,Lemon and three Vessels,oil on canvas,1772 Museo del Prado (Photo credit: Wikipedia)

Español: Bodegón, obra atribuida a Francisco d...

Español: Bodegón, obra atribuida a Francisco de Burgos Mantilla, Museo del Prado. (Photo credit: Wikipedia)

Español: Bodegón, obra atribuida a Francisco de Burgos Mantilla, Museo del Prado. (Photo credit: Wikipedia)

Agnus Dei, 1635-1640, by Francisco Zurbarán

Agnus Dei, 1635-1640, by Francisco Zurbarán (Photo credit: Wikipedia)

Agnus Dei, 1635-1640, by Francisco Zurbarán (Photo credit: Wikipedia)

Español: Pedro de Medina, Bodegón de manzanas,...

Español: Pedro de Medina, Bodegón de manzanas, nueces y caña de azucar, Madrid, Museo del Prado. (Photo credit: Wikipedia)

Español: Pedro de Medina, Bodegón de manzanas, nueces y caña de azucar, Madrid, Museo del Prado. (Photo credit: Wikipedia)

FUENTE: http://www.museodelprado.es

Ante la mirada del melancólico Filósofo de Koninck se despliegan bodegonesy floreros que evidencian el concepto de vanitas que subyace en el arte del siglo XVII: el paso del tiempo, la vanidad de la belleza y de las cosas y la presencia de la muerte. Un pequeño retrato de Mariana de Austria, según las facciones que de ella dejó Velázquez, nos recuerda que entre los atributos de las reinas estaban las fl ores, por su belleza y delicado aroma. Brueghel el Joven anuncia las posibilidades del mundo en su alegoría de la Abundancia, que promete los bienes que todo ser humano espera encontrar en su fugaz paso por la tierra y a los que aluden con ligereza las exquisitas frutas de Van der Hamen. Los pintores fl amencos continúan la deslumbradora locura de sus predecesores medievales por captar la realidad. Su magia reside en su capacidad de abstracción, en evitar la pedantería del pormenor y en cambio recurrir a la intensidad selectiva para revivir la materia y conseguir, como Van Vollenhoven en el estornino de su bodegón, que el pájaro sea pájaro y no su imagen pintada, como en las hazañas pictóricas de Parrasios y Zeuxis. La solemne arquitectura que acoge al grupo de pajarillos muertos, con una resonancia de catacumba, no es menos impresionante que el oscuro vacío que rodea al cordero de Zurbarán o al gallo blanco de Metsu. El francés Linard expresa la vanidad del saber y Steenwijck la rapidez con la que se desvanecen los placeres. Sólo queda el recurso de la huida, para la que Brueghel el Joven nos proporciona al bello y fuerte caballo blanco con el que cabalgar por su Paraíso.

P02974

Esta obra ingresó en el Museo como obra de Salomon Koninck, atribución que se mantiene hasta el catálogo de 1963, donde se acepta la adscripción a Abraham van der Hecken (activo de 1635 a 1655) propuesta por Clotilde Briere-Misme y Horst Gerson, según dice Valdivieso (1973). Sin embargo, y a pesar de la dureza del modelado del rostro, la estructura compositiva y, sobre todo, el tratamiento pictórico de los paños y de las luces así como el preciosismo en la reproducción de los diferentes detalles, sobre todo del bodegón de libros, permiten catalogarla como obra de madurez de Koninck. Como es habitual en las representaciones de estudiosos, leyendo o escribiendo, características de Salomon Koninck, el protagonista -quizá un rabino, por la barba y el gorro- aparece sentado delante de su mesa de trabajo en una habitación, de la que tan sólo se percibe al fondo parte de una pared, en este caso articulada por dos nichos rematados en arcos de medio punto que apoyan sobre una pilastra formada por tres semicolumnas acanaladas adosadas al muro. Una cortina separa el primer plano, ocupado por el estudioso, del fondo. El modelo se asemeja al de Anciano rabino sentado (TurínGalleria Sabauda). Aparece en otra composición posterior, El eremita, fechada en 1643 (Dresde, Gemäldegalerie Alte Meister). Por su parte, el paño que cubre la mesa repite el que aparece en Anciano contando monedas (colección privada).  La estructura compositiva y diversos elementos, como el bodegón de libros y la cortina, sitúan esta obra indudablemente en la órbita de Estudioso ante una mesa con libros de Rembrandt, fechado en 1634. Pudo servir de fuente de inspiración aFerdinand Bol (1616-1680), para su grabado Filósofo meditando, fechado en 1655. Incluso la forma de representar la barba a base de finos trazos oscuros superpuestos a una base más clara e indefinida, es similar. El modelo se asemeja al de El eremita, fechado en 1643 (Dresde, Gemäldegalerie Alte Meister) -también en la forma de representar la barba a base de finas pinceladas superpuestas es muy similar en ambos casos-, al Anciano rabino sentado (Turín, Galleria Sabauda), así como al rabino sentado y escribiendo que figura en Daniel explicando su sueño a Nabucodonosor (Kedleston Hall, Derby, NT). Por otra parte, el paño que cubre la mesa repite el que aparece en Anciano contando monedas (colección privada).Existe una repetición de este cuadro, Anciano ante su mesa de trabajo en el Museo de Copenhague (inv. KMSsp487), fechada en 1635, tradicionalmente atribuida a Adriaen Verdoel (h.1620-1675). Sin embargo, Fred Meijer (comunicación a la autora) la considera réplica de taller de este original del Museo del Prado. En 1901 figuró en la venta de la colección Sedelmeyer, como procedente del comercio inglés, y en 1951 en la venta de la colección Adolf Schloss. En 1952 figuró en una exposición organizada por la Sala Parés de Barcelona con obras procedentes del extranjero. Ese mismo año es adquirido por el Museo enMadrid a don Deogracias Magdalena en una venta de cuadros traídos de Barcelona [acta de patronato, núm.438, de 19-12-1952, se cita como propiedad de Deogracias Magdalena] (Texto extractado de Posada Kubissa, T.: Pintura holandesa en el Museo Nacional del Prado. Catálogo razonado, Museo del Prado, 2009, pp. 76-78).

P01457

Atribuida a Peter Brueghel “el Joven”, esta pequeña tabla, procedente de las colecciones del Palacio de La Granja, representa una fascinante metáfora legendaria, la construcción de la Torre de Babel. Se trata de uno de los grandes mitos de la arquitectura y del lenguaje, de origen bíblico, que ha recibido a lo largo del tiempo sucesivos significados añadidos complementando la narración y sus implicaciones, incluidas la masónicas y esotéricas. Del mismo modo, la figuración del mito ha conocido desde la Edad Media diferentes variantes de la forma y contenido de la representación, incluida su ausencia después de derribada. El mito de la construcción de la Torre de Babel y de su posterior destrucción es un mito fundacional de la misma idea de la arquitectura, atando su verosimilitud a la voluntad del poder del monarca o del príncipe y al magisterio y sabiduría del arquitecto, los únicos capaces de subir hasta el cielo, de construir un sueño, de medirse con la misma idea de Dios como Arquitecto del Universo. Una metáfora que puede desvelarse también como símbolo de la confusión, de la destrucción y del castigo. Por ese motivo, la Torre de Babel podía presentase en su proceso de construcción, como ocurre con esta tabla de Brueghel, o en el momento de su destrucción, ya fuera directamente demolida por Dios o sus ángeles, por rayos y truenos, o indirectamente debido al castigo divino de la confusión de las lenguas lo que impidió que los constructores pudieran entenderse. Las lecturas ideológicas, políticas y religiosas que semejantes adaptaciones del mito permitieron durante la Edad Moderna son enormemente elocuentes. Una ulterior lectura arquitectónica del mito y de su representación figurativa es aquella que convierte a la Torre de Babel en metáfora de lo inacabado, de lo que está en permanente construcción, como atributo de lo arquitectónico o en metáfora de la confusión de lenguajes, asumiendo con resignación el castigo divino como condición misma del construir (Texto extractado de Rodríguez Ruíz, D. en: El Real Sitio de la Granja de San Ildefonso: retrato y escena del Rey, 2000, p. 291).

The Hermit by Salomon Koninck

The Hermit by Salomon Koninck (Photo credit: Wikipedia)

The Hermit by Salomon Koninck (Photo credit: Wikipedia)

Francisco de Zurbarán, Bodegón or Still Life w...

Francisco de Zurbarán, Bodegón or Still Life with Pottery Jars, 1636, Oil on canvas; 46 x 84 cm; Museo del Prado, Madrid (Photo credit: Wikipedia)

Francisco de Zurbarán, Bodegón or Still Life with Pottery Jars, 1636, Oil on canvas; 46 x 84 cm; Museo del Prado, Madrid (Photo credit: Wikipedia)

RELATED ARTICLES
Estándar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s