ARQUITECTURA, ARTE EN EL SIGLO XX

FRANCISCO JAVIER SÁENZ DE OIZA (ESPAÑA,1918-2000)

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Biografía:


  Nació el 12 de octubre en Cáseda, Navarra. Entre 1934 y 1936 realizó los dos cursos de Ciencias Exactas obligatorios para entrar en la Escuela de Arquitectura. Finaliza sus estudios en la Escuela de Arquitectura de Madrid, donde recibe el premio Aníbal Alvárez al mejor expediente académico. En 1947 viaja a Estados Unidos con la Beca Conde de Cartagena, de laReal Academia de Bellas Artes de San Fernando. En 1949 comienza a impartir clases de Salubridad e Higiene hasta 1952 en que se convierte en profesor de Proyectos Arquitectónicos (puesto que desarrolla hasta 1983) en la Escuela de Arquitectura de Madrid. Entre sus obras más destacadas cabe señalar, Basílica de Aránzazu (1949), donde conoce al escultor Jorge Oteiza, Propuesta de Capilla en el camino de Santiago en colaboración con Jorge Oteiza y Romaní (1954), Poblados de Fencarral-A y Entrevías en Madrid (1955 y 1956), Torres Blancas en Madrid (1969), Casa Arturo Echevarría en Madrid (1971), BBV en Madrid (1972), Viviendas VPO en la M-30 de Madrid (1986) y el Palacio de Festivales de Santander (1991).

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Fuente:  http://www.epdlp.com

 

C. Atlántico Arte Moderno (CAAM) (1989)

Arquitecto: Francisco Javier Sáenz de Oiza
Dirección: Los Balcones 11, Vegueta
Ciudad: Las Palmas (Canarias)
País: España, Europa

undefinedUni. Pública de Navarra (1990)

Arquitecto: Francisco Javier Sáenz de Oiza
Dirección: Campus de Arrosadía, s/n
Ciudad: Pamplona (Navarra)
País: España, Europa

undefinedEdificios La Triada (1993)

Arquitecto: Francisco Javier Sáenz de Oiza
Dirección: Av. de Burgos, s/n
Ciudad: Madrid (Madrid)
País: España,

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Miscelánea

El arquitecto definía la arquitectura como:

  • Actividad artística impulsada por la potencia del creador capaz de despertar emociones.
  • Juego lúdico en lo que tiene de aventurado el enfrentarse al enigma.
  • Aventurarse en lo desconocido, a un camino o proceso no recorrido con una actitud ilusionada y fuerte.
  • Sin libertad no hay obra de arte.

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Obras principales

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Premios

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ARTE ESPAÑOL, el artista

JULIO CARO BAROJA (MADRID,1914-1995)

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JULIO CARO BAROJA

Julio Caro Baroja (Madrid13 de noviembre de 1914 – Vera de Bidasoa (Navarra), 18 de agosto de1995) fue un antropólogohistoriadorlingüistafolklorista y ensayista español, sobrino del escritor Pío Baroja y del pintor y escritor Ricardo Baroja.

TRAYECTORIA

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Hijo del editor Rafael Caro Raggio y de Carmen Baroja, sobrino del novelista Pío Baroja y del pintorRicardo Baroja, y hermano del documentalista, etnógrafo y escritor Pío Caro Baroja, fue discípulo deTelesforo AranzadiJosé Miguel de BarandiaránHermann Trimborn y Hugo Obermaier, quienes lo encaminaron a la historia y a la etnografía.

Se doctoró en Historia antigua por la Universidad de Madrid, donde ejerció brevemente como profesor. Posteriormente dirigió el Museo del Pueblo Español de Madrid, pero trabajó básicamente en solitario. Por distintas razones, tanto personales como circunstanciales, se mantuvo al margen de la universidad, excepto durante dos cortos períodos de docencia, uno en Coímbra y otro, mucho más tarde, en el País Vasco. Realizó numerosos viajes por España y el extranjero, con estancias prolongadas en Estados Unidos e Inglaterra (entre 1951 y 1953), dedicándose, como dijo alguna vez, «a sus labores».

Fruto de su formación y de los maestros que tuvo, sus primeros trabajos tratan sobre temas etnográficos, escritos cuando tan sólo tenía 15 años, así como su tesis doctoral en 1941, que fue la base de una trilogía muy posterior acerca de los ciclos de las fiestas de invierno (El carnaval, 1965), de primavera (La estación de amor, 1979) y de verano (El estío festivo, 1984).

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En sus primeros libros se expone una síntesis de la etnología en España y en particular de la del País Vasco: Los pueblos del norte de la península Ibérica (1943), Los pueblos de España (1946), Los vascos (1949).

Sus estudios relacionados con aspectos tecnológicos vienen de la época en que dirigió el Museo del Pueblo Español. Entre ellos caben destacar los dedicados a los arados españoles (1949) y a los molinos de viento (1952), publicados en la Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, de la que fue director durante quince años.

Viajar al Sahara en 1952 hizo que su interés se orientara hacia el hecho de las minorías étnicas. Publicó los Estudios saharianos (1955), quizás el libro más valioso acerca de este territorio africano bajo dominio español en aquella época. Los moriscos del reino de Granada (1957) y otros posteriores marcan el sincretismo entre etnografía e historia, por ser fruto de su intensa labor de investigación en los archivos de la InquisiciónLas brujas y su mundo (1961), su obra más conocida, Vidas mágicas e Inquisición (2 vols., 1967) y, sobre todo, Los judíos en la España moderna y contemporánea (3 vols., 1961–1962). Otros estudios sobre grupos o minorías oprimidas nos dan una visión de los gitanosmendigos o bandidos del área mediterránea.

Ritos y mitos equívocos (fragmento)

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“ La dendrolatría en el norte de España, en las provincias vascongadas, Santander y Asturias, tuvo siempre caracteres muy definidos a consecuencia de la vegetación forestal que hay en aquella zona, caracteres que se asemejan de manera evidente a los que tuvo el culto a los árboles de los viejos países europeos del centro y del septentrión.
Estas formas en síntesis son tres: veneración por los árboles y bosques en general; veneración por determinados árboles y bosques en particular; veneración por los espíritus que habitan los árboles y los bosques. Tales espíritus son muchos y de diversa índole. Aquí no nos fijaremos más que en los más característicos. Aparte de esta veneración religiosa, pero sin duda derivada de ella, queda todo un cuerpo de principios de Derecho, más o menos consuetudinarios, más o menos estrictos, que hacen que los árboles, y antes que ninguno el roble, tengan un significado profundo en la vida colectiva, política y legal.

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Los númenes más conocidos de los bosques de la antigüedad clásica son los sátiros y las ninfas (dríadas y hamadríadas) en Grecia, los silvanos y faunos en Roma. No es cuestión de hacer un resumen de lo que se creía acerca de ellos. La mitología estética y superficial de los poetas y escritores de otra clase (retóricos, etc.), griegos y latinos, quitó, en parte, a estos seres el aire rústico y natural con que se los imaginaron los hombres del campo. Por eso en el folklore de Europa, en los países en que no hubo en la antigüedad un desarrollo literario considerable, los autores modernos han podido recoger creencias tocantes a espíritus o demonios de los bosques, de aspecto a veces más primitivo que el de las clásicas, pero claramente relacionadas con ellas. Sobre el paralelismo de unas y otras se fundan las teorías de Mannhardt, seguidas por Frazer.

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En este aspecto de la religiosidad y de la mitología europeas particularmente, en el que autores de principio de siglo verían con mayor claridad el tránsito del animismo (en el sentido en que lo definió E.B. Tylor, por no hablar del “animatismo” anterior) al politeísmo. Hay una serie de datos filológicos y folklóricos por los que se puede ver como el árbol al que se cree en un principio en sí divino, va convirtiéndose en mansión de la divinidad después, o tiene un doble divino, o una divinidad tutelar. La distinción entre las dríadas y las hamadríadas (de aire más arcaico) es de las más significativas en este aspecto. Divinidades que en un tiempo se consideraban como tutelares de los árboles, parece que antes “fueron los mismos árboles” o “habitaron en ellos”.

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FUENTE:  http://www.epdlp.com

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